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Oriol fotografiando en el Parque Nacional de Aigüestortes (Pirineos)

 

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FOTOGRAFIAR LA NATURALEZA

 

 

FAQ - Preguntas más frecuentes

 

Dado que algunas de las consultas que recibo por e-mail se repiten una y otra vez, he optado por ir colocando aquí algunas respuestas para quienes se planteen las mismas dudas.

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¿Qué debo hacer para iniciarme cómo fotógrafo profesional?

Hoy en día ser un profesional de la fotografía de la naturaleza no es un camino de rosas. Y si no lo es para los que llevamos muchos años practicando este oficio y disponemos ya de una ámplia cartera de clientes, mucho menos lo es para los que ahora empiezan desde cero.

En primer lugar conviene dejar claro un aspecto básico: ser profesional de la fotografía de la naturaleza requiere pasar muchas más horas haciendo trabajo de oficina (seleccionando fotografías, identificándolas, revelando archivos raws y ajustándolos según las exigencias de las empresas de Artes Gráficas, preparando selecciones de imágenes para los clientes, llevando la contabilidad, reclamando cobros por teléfono, etc), que fotografiando en el monte. Yo mismo a veces siento envidia de algunos aficionados que se pasan la primavera montando escondites para fotografiar animales salvajes, mientras yo estoy encerrado en mi oficina o, si puedo salir, es para fotografiar un poco excitante encargo estándar de una revista.

Eso si, si quiero y mis compromisos profesionales me lo permiten, de vez en cuando me desquito marchándome un par de meses a algún país remoto, a un destino libremente escogido por mí mismo, donde puedo fotografiar a placer paisajes exóticos y animales fascinantes sin las rígidas imposiciones del mercado. Tan sólo por puro placer. Los ingresos relacionados con estos viajes autofinanciados llegarán con los años, al irse comercializando poco a poco el material obtenido.

Las ventajas e inconvenientes de no ser un asalariado con sueldo fijo y vacaciones limitadas a treinta días al año son muchos y variados. Uno es su propio jefe, y eso siempre se agradece. Pero se requiere una buena dosis de autodisciplina, los ingresos no son regulares y en lugar de un jefe se debe tratar con muchos clientes, lo cual puede llegar a ser tan duro o incluso más. Algunas personas terminan por no soportar la inseguridad diaria que sufrimos los autónomos al deber procurarnos un sueldo cada día del año, año tras año. Y por ello abandonan el barco al cabo de un tiempo y regresan al menos arriesgado trabajo asalariado. Hay que poner ventajas e inconvenientes en la balanza y meditarlo a conciencia antes de dar el salto.

En España los fotógrafos de la naturaleza vivimos básicamente de dos métodos de comercialización de nuestras imágenes: la cesión de los derechos de reproducción de las fotografías que trabajosamente vamos incorporando a nuestro archivo, y la cesión de derechos de los reportajes fotográficos que hemos elaborado. En resumidas cuentas: alquilar las fotografías de una en una, o bien en paquetes.

Para ofrecer un archivo al mundo editorial, este debe ser lo más ámplio posible. Hay personas que me escriben contándome que tienen 2.000 fotos y que quieren empezar a comercializarlas. Eso es una minucia, lo que hacen muchos fotógrafos en un solo viaje. Primero debes ofrecer tus servicios a diversas editoriales, a las que habrá que visitar una a una después de concertar telefónicamente o por e-mail una entrevista para presentarles una muestra de tu trabajo, el portfolio. Hoy en día este proceso puede simplificarse si dispones de una buena muestra online (tu propio sitio web) y, lo más difícil, si logras que un cliente entre a mirarlo. Entonces tomarán nota de tus datos y, con suerte, un día te escribirán un e-mail para pedirte que les muestres fotografías de algún tema. Si a los dos o tres pedidos de imágenes tu respuesta es que no tienes ninguna de los temas solicitados, lo más probable es que no contacten contigo nunca más. Es por ello que, antes de lanzarse al ruedo, hay que haber hecho los deberes y contar ya con un archivo medianamente bien provisto. Y estar seguro de que las fotografías son de calidad. Habitualmente las personas sobrevaloran en mucho sus propias imágenes (tanto conceptualmente como técnicamente) y el mundo de las Artes Gráficas puede ser muy exigente en este aspecto.

Un segundo método de comercializar imágenes indivuduales consiste en depositarlas en una agencia fotográfica. Entonces ellos las gestionan y pagan alrededor del 50% de lo que cobran del cliente, quedándose el resto como comisión por su trabajo de gestión. Pero las buenas agencias son exigentes en la calidad y variedad de las fotos. Y las malas agencias venden barato, por lo que acabar recibiendo la mitad de un precio miserable no vale demasiado la pena...

Una recomendación muy importante: jamás dejes tus diapositivas originales en una empresa sin que te firmen un albarán de entrega conforme se las dejas en depósito. Se han producido casos de reportajes extraviados que jamás han sido recuperados por sus autores. Por fortuna, la fotografía digital aporta numerosas ventajas en este aspecto. Y otra cosa, en caso de que tu propuesta sea aceptada, negocia el precio a pagar siempre ANTES de su publicación. A posteriori es prácticamente imposible negociar y el fotógrafo siempre acaba perdiendo.

Por el hecho de ser un principiante no te vendas barato. En primer lugar, pedir o aceptar precios bajos te perjudica a ti mismo, ya que no tendrás beneficios que te permitan progresar en tu oficio y más adelante te será muy difícil subir tarifas. Y en segundo lugar, contribuyes a hundir el mercado profesional perjudicando al resto de autónomos practicantes de esta profesión que hace años que luchan por mantener unos precios dignos por su trabajo. La excusa de "soy un principiante y no puedo pedir tanto como los profesionales del sector" es una falacia en el mercado editorial actual. Por suerte o por desgracia se valora lo mismo la fotografía de una encina que la de un quebrantahuesos, la de un fotógrafo renombrado que la de un desconocido: la imagen vale para ser publicada o no y punto. Este suele ser el único baremo. Y si tu foto es válida para publicarse, es igual quien haya estado detrás de la cámara: debe tener un precio digno. Otra cosa es el mercado publicitario donde, en ocasiones, es posible hacer valorar más la experiencia profesional o la creatividad de un fotógrafo confirmado.

© 2007-2008, Oriol Alamany (Actualizado febrero 2008).

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¿Qué lupas fotográficas son más adecuadas para visionar diapositivas?

La lupa más utilizada tanto por los fotógrafos profesionales, como por los editores gráficos de revistas y editoriales que seleccionan nuestros trabajos, es la clásica Schneider 4X. Este modelo es el que yo uso diariamente desde hace años para editar mis diapositivas. Otra de las preferidas —muy similar— es la Rodenstock 4X.

Pero existe una lupa fotográfica muy recomendable, cuya calidad óptica se acerca mucho a las antes citadas y cuyo precio es más o menos la mitad: la Horizon 4X. La relación precio-calidad es inmejorable. Existe una versión para 35 mm y otra para medio formato. Yo uso esta última para visionar diapositivas de 4,5x6. Otros profesionales también la usan a plena satisfacción. Tan sólo su construcción es algo más endeble que los modelos punteros.

En casos muy concretos, yo también uso una Nikon o Peak 8X (se comercializa bajo ambas marcas) para hallar diferencias de enfoque o definición entre dos diapositivas muy similares. El aumento va bien al ser tan fuerte, pero la calidad óptica de este modelo en concreto es mediocre, en especial en los bordes de la imagen. Es mucho mejor la 8X de la marca Horizon.

Si el precio no te representa un factor limitante, yo ahora compraría uno de los modelos Schneider o Rodenstock de 6X asféricos. Me parece un aumento muy interesante y son de gran calidad, pero su precio se dispara.

Por debajo de las Horizon no hay modelos recomendables: en las tiendas de fotografía venden algunas Agfa y similares de ínfima calidad óptica.

© 2005, Oriol Alamany