Pasear,
observar como los rayor de luz inciden sobre las rocas, esperar
a que el sol o una nube se desplazen, conocer los árboles
y flores del campo, descubrir bellas composiciones de formas,
texturas y colores, indagar en la vida secreta de los animales
salvajes, ... Pocas actividades existen tan adecuadas para los
aficionados a la naturaleza como la plasmación de esta
en imágenes. Un buen fotógrafo naturalista debe
ser, ante todo, un loco enamorado de la naturaleza. Alguien que
nunca pierda la capacidad de asombrarse ante los muchos y variados
espectáculos que esta le ofrece. Esta cualidad le va a
ser imprescindible, tanto para soportar las duras condiciones
de trabajo con las que se enfrentará con frecuencia (frío,
calor, cansancio, peso del equipo, ...), como para saber supeditar
siempre la obtención de una fotografía a la tranquilidad
de los animales objeto de su afición. Hoy día la
fotografía de naturaleza constituye un elemento indispensable
para la divulgación entre el público de sus valores,
de los daños que la afectan y de la necesidad de conservarla.
Prácticamente
cualquiera de nosotros, cuando salimos a dar un paseo por el
campo, solemos llevarnos una cámara más o menos
sencilla que nos permite tomar bellos paisajes. Para ello no
es necesario contar con un equipo sofisticado. Las buenas fotos
las hace la imaginación, la capacidad de iniciativa,
el sentido de la imagen y un profundo conocimiento de la naturaleza.
Solo para fotografiar animales salvajes o pequeñas flores
necesitaremos invertir algo de dinero en nuestra afición.
Pero seguro que un loco por la fotografía sabrá
estarse de algunas de las muchas cosas superfluas que nos ofrece
la civilización con tal de acceder al teleobjetivo o
al "Macro" de sus sueños.
Un
fotógrafo de la naturaleza debe combinar un algo de aventurero
y de conocimientos técnicos, con un mucho de naturalista,
de creatividad y de paciencia. Como dice Dewitt Jones, un fotógrafo
de National Geographic, la fotografía no es un fin, es
el medio para un fin. El fin es un estilo de vida, una actitud,
un acercamiento al mundo lleno de reverencia y de admiración.
Material
Las
cámaras réflex de paso universal son livianas,
de precio asequible y disponen de una amplia gama de objetivos
y accesorios para cubrir todas las necesidades. Es mejor ceñirse
a las mejores marcas, aunque en un inicio adquiramos uno de
sus modelos sencillos. Un equipo básico de objetivos
podría estar compuesto por un zoom 28-80mm o similar
y un zoom 70-200mm (o un 100mm Macro si queremos hacer macrofotografía
de flores o animales). Para fotografiar animales salvajes, el
objetivo "normal" es el 400mm f/5.6. También
es conveniente disponer de un convertidor de focal de 1,4x.
En el equipo no debe faltar nunca un buen trípode. Las
películas más adecuadas son las diapositivas de
50 y 100 ISO de sensibilidad.
Material
necesario
-
Una cámara réflex de 35mm.
-
Equipo de objetivos (por ejemplo 28-80 mm, 70-200 mm, 400 mm
y 1,4x)
-
Tubos o lentes de aproximación.
-
Película de baja sensibilidad (50 a 100 ISO) y de alta
(200 o 400 ISO).
-
Mochila de fotografía para transportar el material.
-
Parasoles y filtros protectores Skylight para todos los objetivos.
-
Filtros: Un Polarizador, un Degradado Gris y un Filtro Cálido
(81A).
-
Flash electrónico, de un número guía aproximado
de 30.
-
Trípode y monopie para caza fotográfica.
-
Binoculares. Los de 8x30 son ideales, sobretodo si son del tipo
&laqno;compacto».
-
Disparador de cable.
-
Un pincel suave y papeles Kodak o similares para limpiar las
ópticas.
-
Pilas de recambio para la cámara y para el flash (Si
puede ser, mejor recargables).
-
Un Hide, con taburete.
-
Redes de camuflaje.
-
Algún sistema de control remoto
-
Mapas y guías de campo.
-
Un reloj despertador, para levantarse temprano.
-
Equipo y vestimenta general de montaña.
©
1996, Oriol Alamany
(Este
artículo fué publicado en la revista INTEGRAL
en el año 1996, por lo que aún no contempla la
utilización de cámaras digitales, tan extendidads
hoy en día)